"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor."
"Music is synonym of freedom, of playing what you want and how you want, as long as it's good and made with passion. Let music be love's food."
Kurt Cobain (1967-1994)

jueves, 7 de abril de 2011

A Canadá de vacaciones... algún día (Goldmund - Alberta)

LXXXVII
(...)

ALBERTA
Goldmund
Famous Places
Western Vynil
2010

(ESPAÑOL ADELANTE) First of all, I have recently known where in the world I am neither moving to. After the frustrated expectations to set off for Japan a couple of months ago, the next place I am definitely not going to -except for tourism- is Canada. The unscrutable world of job interviews is to blame on this particular occasion. It is funny how you can mess it all up in fifteen minutes, and how bad one person can sell himself to the world in such a way that the feedback you get returns the completely opposite image to the one you wanted to show. Lack of training? Could be. Not my fate? Probably. Hopefully the story does not repeat in the future, which means I'll move somewhere interesting and there will be no tsunamis in the desired destination.

Alberta is the spot I was to have been allocated. A beautiful though chilly place which has inspired the Bostonian Keith Kenniff to compose a piece for one of his musical identities, Goldmund. Kenniff, who is also the head behind Helios and Mint Julep, can't be defined just as a minimalist musician, but as a multidisciplonary artist who on some occasions swims close to minimalistic waters, though his works often lack the coldness of the repetitive patterns of artists such as Michael Nyman or Phillip Glass. His music under the Goldmund label rests on a subtle bed of romantic feeling. The place that opens his latest album is a good example of all this.


This track is reminiscent of many piano works that I keep within my favourites of all time, and I thought it would be a nice occasion to bring them up:

Let's start with Erik Satie, probably one of the first minimalistic musicians in the history of music. At least the one who gave the piano a new prominence and inspired in the first place the new age artists all over the world. Kenniff and Rafael Anton Irisarri pay tribute to him in this cover of the eternal Gnossienne.


Keith Jarret's jazzy piano in The Köln Concert takes me on an endless emotional journey each time I get into it.


Wim Mertens's Close Cover has become an all-time favourite of New Age fans, and deserves a place in the story of popular music for the tune gets stuck in your mind just as any Abba's hits.

 

Finally, another piano masterpiece by George Winston. Thanksgiving goes straight to your heart creating the right atmosphere for all spirits wishing to find a small spot of peace and quiet.


Antes de nada, he de decir que acabo de saber a qué lugar del mundo tampoco me voy a mudar. Después de las expectativas frustradas para irme a Japón hace un par de meses, el siguiente país que definitivamente no visitaré si no es más que como turista es Canadá. El inescrutable mundo de las entrevistas de trabajo se ha encargado de ello. Es curioso cómo puedes echarlo todo a perder en unos pocos minutos y lo mal que uno puede llegar a venderse, casi hasta el punto de dar una imagen totalmente distinta a aquella que deseabas dar. ¿Falta de entrenamiento? Puede ser. ¿No era mi destino? Quizá. Lo que sí que espero es que la historia no se repita. Es decir, que acabe mudándome a un sitio interesante y que no haya ningún tsunami en el destino deseado.

Alberta era el lugar en el que mis huesos podrían haber recalado. Un precioso, aunque helado, lugar que ha inspirado al bostoniano Keith Kenniff a componer una pieza para una de su identidades musicales, Goldmund. Kenniff, que también es la cabeza pensante de Helios y Mint Julep, no se puede definir simplemente como un músico minimalista, sino como un artista multidisciplinar que en ocasiones nada cercano a las aguas de ese minimalismo que todos conocemos, aunque se esfuerza con Goldmund en no caer en los patrones más o menos repetitivos y fríos de Michael Nyman o Phillip Glass. Su música yace en una lecho de romanticismo que lo diferencia de aquellos. El lugar que abre su último álbum es un buen ejemplo de esto.

Este tema me recuerda muchas composiciones de piano que forman parte de mi lista de favoritas de todos los tiempos, así que he pensado que no estaría mal citarlas hoy aquí.

Y hay que empezar por Erik Satie, probablemente uno de los primeros músicos minimalistas antes de que existiera esa denominación. Cuanto menos, podemos decir que Satie le dio al piano una nueva relevancia y ha inspirado en primer lugar a un buen número de aritistas de la New Age del mundo entero. Kenniff y Rafael Anton Irisarri le hacen aquí un homenaje con esta versión de la eterna Gnossienne.

El piano jazzy de Keith Jarret en The Köln Concert me transporta en un viaje sin fin lleno de emociones cada vez que me adentro en él.

El Close Cover de Wim Mertens, que se ha convertido en un himno para los seguidores de la música New Age, merece un lugar en la historia de la música popular, y es que su melodía llegar a ser tan pegadiza como cualquier éxito de Abba. 

Y finalmente, otra obra maestra a piano, esta vez de George Winston. Thanksgiving va directo al corazón, y crea la atmósfera adecuada para aquellos espíritus que buscan un pequeño espacio de paz y tranquilidad.

Enlaces/Links:
Keith Kenniff's Unseen-Music Project: www.unseen-music.com
Goldmund at Myspace