"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor."
"Music is synonym of freedom, of playing what you want and how you want, as long as it's good and made with passion. Let music be love's food."
Kurt Cobain (1967-1994)

domingo, 29 de agosto de 2010

La pervivencia de las primeras impresiones (Lluís Llach - Amor particular)

LII
"T'estimo, sí, potser amb timidesa, potser sense saber-ne. T'estimo."

AMOR PARTICULAR
Lluís Llach
T'estimo
Ariola
1984

(ENGLISH AHEAD) Durante mucho tiempo escuché esta canción imaginando a quién podía estar dedicada. De su letra se desprendía fácilmente una declaración de amor y de agradecimiento. Mis lectores sabrán de mi predilección por el tipo de canciones que sirven para dar las gracias... pero en ésta había algo más que la hacía "particular". En todo momento asistía a lo que para mí era un monólogo sincero y calmado sobre el amor que el cantante le profesaba a su pareja. Ni que decir tiene que esa "particularidad" de la relación alimentaba las interpretaciones -algunas bien y otras malintencionadas-  sobre la naturaleza de ese amor. Yo era uno de esos quería pensar en una declaración de amor prohibido. Sin embargo, en un giro repentino, la canción hablaba de una despedida y ausencia necesaria, y eso me desconcertaba, pero me contentaba pensando que no era más que una licencia en un poema que afrontaba la desaparición del ser querido desde una, de nuevo, particular actitud de esperanza y confianza en el futuro.

Mientras pensaba en todo ello, me conmovía con la suave y tímida voz de Lluís Llach comenzando los primeros versos, con la delicadeza de las notas y ese crescendo de piano y violines que alcanzaba un momento preñado de arrebatadora emoción: "que jo....", para terminar susurrando... "t'estimo". Ni un solo día he dejado de sentir ese estremecimiento cada vez que he escuchado esta canción.


Años más tarde supe, y entendí, que la canción no iba dirigida a nadie en concreto, sino a todo su público, con el que había mantenido esa relación tan particular durante tanto tiempo, y al que nunca le había dado las gracias por estar ahí. Llach plasmaba por primera vez su sensación ante el día que dejara los escenarios y esa relación con su público terminara, como así ha sido.

Una vez entendidas las motivaciones, todo tiene sentido. Sin embargo, la canción está ahí para que cada uno la haga propia y, adueñándose de su espíritu, la transforme en lo que quiera. En el fondo, yo nunca he querido descartar mi primera impresión, y por eso para mí siempre será el mejor regalo que jamás pueda hacerle a mi amor particular.


Aquí un vídeo con la traducción al castellano.

For a long time I listened to this song trying to guess who it was dedicated to. The lyrics clearly showed a declaration of love and gratitude. My readers already know about my predilection for songs about being thankful... but in this one there was something else that made it so "particular". It seemed as if I was listening to an honest and calm monologue about the singer's devotion for his lover. Clearly, the "particular" in the title made every well and bad-intentioned interpretation about the nature of this love arise. I was one of those who liked to think of it as a declaration of a love that was forbidden. But suddenly, the song shows a disturbing turn, as it goes to speak about a necessary parting and absence, but I used to think it was just a poetic licence to show a particular feeling of hope and faith in the future over the incidental loss of the beloved one.

While thinking about all this, I used to be touched by the soft and timid voice of Llach singing the first lines, the delicate notes and the crescendo with piano and violins that reached a summit of captivating emotion: "that I...", to rush down to almost a whisper: "I love you". Never have I ceased to feel such shiver since the first time I listened to this song.

Years later I learned, and understood, that it was not addressed to anyone in particular, but to his own audience, with whom he had been having such a strong relationship, and whom he had never been thankful to for being out there for so long. Lluís Llach was showing his first feeling of worry by the thought of the time when the Catalan singer-songwriter would have to stop getting on stage and sing for his fans, as it has eventually happened.

Once all interpretations are clear, the song is out there for all of us. Anyone can own it, capture its spirit and make anything one wants of it. I never really ruled my own impression out, that is why I will never find a better gift to give to my particular love.

Here's a video with the translation of the song into Spanish

Enlaces/Links:
Página web oficial: www.lluisllach.cat

jueves, 19 de agosto de 2010

Relatos de espiritualidad (Neil Diamond - Skybird)

LI
"Songbird, make your tune, for none may sing it just as you do"

SKYBIRD
Neil Diamond
Jonathan Livingston Seagull
Columbia
1973

THE EDINBURGH CHRONICLES - PART 6

(ENGLISH AHEAD) Siempre me he preguntado, y hoy más que nunca, por qué viviendo en una ciudad tan cercana al mar nunca he visto gaviotas volar sobre ella ni posarse en los capós de los coches como ocurre en Edimburgo. Siendo un animal tan común, pocas veces había tenido la oportunidad de contemplarlas tan de cerca como ahora. Al leer el artículo en el blog Agitación cultural desde la periferia sobre los destrozos que causan en Edimburgo, se me ocurrió pensar que los habitantes de esta ciudad disfrutarían haciendo prácticas de tiro sobre estas particulares aves. Mi historia con ellas es más idílica y pueril. A mí me caen bien desde que me hicieron leer Juan Salvador Gaviota, el relato de Richard Bach, cuando solo tenía 12 años. Poco entendí de la espiritualidad detrás de la historia, pero me quedó un regusto agradable en el paladar. Coincidió que, por entonces, Neil Diamond ya había compuesto la música de la película-documental que narraba la historia de Juan Salvador. Mi hermana, encantada con el conjunto de imágenes y música, había comprado el disco, que escuchaba a todas horas en nuestro -por aquel entonces, moderno- tocadiscos Philips. Cuando años más tarde regresé a la lectura del libro, disfruté con cada párrafo todas y cada una de las veces -que no fueron pocas- que me asomé a él. Y en mi mente resonaban las notas de la partitura de Neil Diamond.

El músico de Brooklyn acierta en esta banda sonora con el tono de la novela, sabiendo enfatizar los momentos de exultante y conmovedora belleza con sonidos luminosos (Dear Father) y los de reflexión con suaves melodías de cariz introspectivo (Anthem). Goza de la colaboración de Lee Holdridge, quien en todo momento hace uso de una admirable capacidad para realizar los arreglos orquestales más convenientes en cada pieza. Este es el caso de Skybird. Una melodía alegre y viva que juega con las subidas y bajadas que el ave protagonista realiza en su camino para convertirse en un ser perfecto.


Llegado a este punto no puedo más que animar a todos aquellos que nunca hayan leído el libro ni escuchado la banda sonora. Vosotros todavía podréis disfrutar de ambos por primera vez. Os envidiaré por ello toda la vida.

I have always wondered, and today more than ever,  how it was possible that, living in a town so close to the sea, I had never seen a seagull fly over it or stand on the boot of a car like they do in Edinburgh. Being such a common animal, rarely had I had the chance to watch them as close as now. After reading this blog article about the mess they cause in Edinburgh, I guessed the inhabitants of this town might happily enjoy target shooting on this particular birds. My story with seagulls is more idyllic and puerile. I have liked them since I was 12 and my teacher made me read Richard Bach's Jonathan Livingston Seagull. I hardly picked up the  spiritual approach in it, but the reading left a nice aftertaste. It happened that, at that time, Neil Diamond had already written the score for the movie-documentary that told the story of Jonathan. My sister was so fond of this combination of images and music that she bought the record and used to play it non-stop in our -at that time, modern- Philips record player. Years later, when I returned to the book, I enjoyed every single paragraph every single time I read it -and I did so many times. And Neil Diamond's tunes started echoing inside my mind.

The Brooklyn guy succeeds in matching the tone of his score with that of the novel's, as it emphasizes the moments of exultant moving beauty with luminous sound (Dear Father) and the more reflective ones with gentle introspective tunes (Anthem). He has the collaboration of Lee Holdridge, who masters the orchestral arrangements for each track. And this is the case for Skybird. A joyful tune that plays with the up-and-down flying adventures that the bird performs in its way to become a perfect being.

At this point I can do nothing but encourage all of you who have never read the book or listened to the score. You can still enjoy both for the first time. For that reason I'll envy you all my life.
 
Enlaces/Links:
Neil Diamond's official website: www.neildiamond.com

martes, 10 de agosto de 2010

Neil Hannon es Juan Palomo (The Divine Comedy - At The Indie Disco)

L
"Give us some Pixies and some Roses and some Valentines
Give us some Blur, and some Cure, and some Wannadies"

AT THE INDIE DISCO
The Divine Comedy
Bang Goes The Knighthood
DC Records
2010

THE EDINBURGH CHRONICLES - PART 5

(ENGLISH AHEAD) Celebramos 50 entradas, 50 canciones, con un homenaje al pop. Los más jóvenes lectores encontrarán raro que los conceptos "indie" y "disco" puedan realmente convivir en el título de cualquier canción, pero hay que explicar a las nuevas generaciones que muchos de nosotros hemos bailado en discotecas a ritmo de Softcell, New Order y hasta me recuerdo moviendo el esqueleto en una sala de pueblo con el Bigmouth Strikes Again de The Smiths, Love Song de Simple Minds o el Boys Don't Cry de The Cure. A esos tiempos nos remite At The Indie Disco, y lo hace con una melodía pop, directa, simple, bailable y pegadiza. Parece fácil, pero pónganse a ello y a ver si les salen el puñado enorme de excelentes canciones que The Divine Comedy nos lleva ofreciendo desde 1990. Neil Hannon rememora tiempos pasados en los que su adolescencia vivía colgada de la música de las bandas que todavía no se consideraban indie porque simplemente no había un circuito indie, y la música todavía se valoraba por su calidad y su trascendencia. "Aquí estoy yo y mis influencias", parece decir. (aquí la letra)


Y es que Neil Hannon, que es The Divine Comedy -y viceversa- sabe, en este caso y en este disco, deshacerse de la grandilocuencia de los complicados arreglos orquestales y centrarse en la belleza de la composición a piano o guitarra. Así lo demostró en el concierto que dio en el festival The Edge, aquí, en Edimburgo, el pasado 6 de agosto. Un hombre, su piano y su guitarra. 

La pequeña Liquid Room de la Old Town albergaba un gran número de fans -ya de una cierta edad, para qué negarlo- que jaleó y acompañó al solista desde que los primeros compases de Assume The Perpendicular sonaron en el escenario. Guiños de complicidad con The Complete Banker y conexión absoluta con Everybody Knows (Except You), National Express, Songs Of Love o Becoming More Like Alfie, en las cuales los incondicionales suplieron con sus voces todos y cada uno de los arreglos originales. Hubo momentos más intimistas con Lost Property, A Lady Of A Certain Age, Snowball In Negative y When A Man Cries, que por momentos nos recordaron al mejor Rufus Wainwright. Y justo a mitad del espectáculo, la primera sorpresa de la noche, una magnífica versión de Time To Pretend de MGMT que nos puso los pelos de punta. 


Cuando el ambiente se relajaba demasiado surgían potentes la mencionada At The Indie Disco, la emocionante Our Mutual Friend o la brillante I Like (aquí el tronchante videoclip), su último single, con la que remató el espectáculo. Poco importó que su primer y único bis acabara con una improvisada y fallida versión del It's A Sin de los Pet Shop Boys, que al final resultó delirantemente encantadora, porque la sensación de que estábamos ante un monstruo de la música, ante un compositor excepcional, un crooner a medio camino entre Jacques Brel y Paul McCartney y un entertainer nato nos dejó plenamente satisfechos.

Neil en plena apoteósis justo desde el mismo lugar en el que disfrutamos del espectáculo.

Tras semejante subidón de pasión por la música, no me queda nada más que contestarle al bueno de Neil: "We do like you".

Today we are celebrating our first 50 posts, our first 50 songs, with an homage to pop music. Many youngsters will find it hard to understand how the concepts "indie" and "disco" can possibly go together, but the new generations must know that most of us in our forties used to dance to bands like Softcell or New Order in discos, and I can even remember myself shaking my body to The Smiths's Bigmouth Strikes Again, Simple Minds's Love Song or The Cure's Boys Don't Cry. Those times are recalled in At The Indie Disco, a simple, direct, danceable, catchy, poppy song that looks an easy choice. But tell me, can any of you try do the same and come up with such handful of excellent tunes as The Divine Comedy has been offering us since 1990? Neil Hannon looks back into his teenage years, when he used to live constantly aware of the music of those bands that, at the time, were not yet considered indie, for there was no indie circuit as we know it now, and music was still valued in terms of quality and relevance. "Here am I and my influences" -he seems to state (lyrics here)

Neil Hannon, who is The Divine Comedy -and viceversa- knows how to get rid of the grandiloquence of the complex orchestral arrangements and, instead, focus on the beauty of each composition, as it is shown in his latest album and in the concert we attended at Edinburgh's The Edge Festival on August 6th. A man, his piano and his guitar.

The small Liquid Room in the Old Town was packed with a great number of fans -of a certain age, no need to deny it- who cheered and applauded from the very first chords of Assume The Perpendicular. Conspiratorial winks with The Complete Banker and absolute connection with Everybody Knows (Except You), National Express, Songs Of Love or Becoming More Like Alfie, where the biggest fans accompanied with their voices after the arrangements the songs had originally been recorded with. There were moments for a most intimate atmosphere with Lost Property, A Lady Of A Certain Age, Snowball In Negative and When A Man Cries, which  at some point evoked the best  Rufus Wainwright. And just half way through the show, the first surprise of the night: an outstanding, breathtaking cover of MGMT's Time To Pretend. 

When the atmosphere got too relaxed, on came the stated At The Indie Disco, the moving Our Mutual Friend or the brilliant I Like (see the hilarious videoclip), his latest single, with which Neil ended the show. No matter if his first and last encore finished with an improvised failed cover of Pet Shop Boys' It's A Sin, which in fact ended up in a sweet boutade, because we were certain to be in front of a terrific musical genius, a sensational composer, a modern crooner halfway between Jacques Brel and Paul McCartney and a natural-born entertainer.

Such passion for music has left us speechless, so the one thing good old Neil deserves from us is a reply to his music: "We do like you".  

Enlaces/Links:
The Divine Comedy's official website: www.thedivinecomedy.com
TDC at Facebook, Myspace, Twitter, Youtube
  

miércoles, 4 de agosto de 2010

Lo que no puede ser, no puede ser (Grupo de Expertos Solynieve - La Reina de Inglaterra)

XLIX
"La Reina de Inglaterra es un concepto, es una idea, que no me cabe en la cabeza"

LA REINA DE INGLATERRA
Grupo de Expertos Solynieve
Antiguo y nuevo
El Ejército Rojo / PIAS
2008

THE EDINBURGH CHRONICLES - PART 4

(ENGLISH AHEAD) Resulta que Edimburgo tiene el honor de albergar en las aguas del puerto de Leith el famoso Yate Real Britannia (aunque llamarle yate a este pedazo de buque deja al Azor de Paquito a la altura del betún). Una visita a dicho barco revela cómo desde 1953 hasta 1997 éste se convirtió en una especie de Palacio de Buckingham flotante, no tanto por el lujo que albergaba, sino por los usos y costumbres que en él se daban cita. Sus camarotes, estancias y demás habitaciones reflejan la existencia de un mundo fuera de tiempo, con su estricta separación entre la zona real y la zona de la tripulación; su decoración British de los años 50, apenas modernizada con el paso de los años; la pompa y circunstancia relativa al protocolo a seguir, etc. Este barco navegando en alta mar con semejante contenido es la mejor metáfora de lo que la monarquía significa en hoy en día en nuestra sociedad: una representación social en miniatura de súbditos y señores sustentada sobre el artificio de unas costumbres ancestrales ajenas a la evolución de la sociedad moderna. Por aquí no pasó el mayo del 68, ni la revolución sexual, ni la crisis del petróleo ni, por supuesto, la revolución IKEA.





El Grupo de Expertos Solynieve, el proyecto musical del líder de Los Planetas, Jota, y otros excomponentes de ese y de otros grupos de Granada, lo ha explicado simple y llanamente: "no me cabe en la cabeza". Esta situación en la que en un país moderno prevalece el anacronismo monárquico no merece otra descripción que una surrealista letra en la que pasamos de la Reina de Inglaterra a Talavera de la Reina pasando por la madre y nietos de la primera en una misma estrofa y además sin enmascarar ni un ápice el fuerte acento granaíno en sus voces. Una magnífica mezcla británico-andaluza cuyo estribillo se te mete en la cabeza haciéndote constantemente una pregunta que yo todavía no me he atrevido a contestar: ¿Dónde estará Talavera de la Reina de Inglaterra?


So Edinburgh's port of Leith seems to have the honour to host the famous Royal Yatch Britannia, a ship that, from 1953 to 1997, became a sort of floating Buckingham Palace, not because of the luxury but of the particular circumstances that took place in it. The cabins and rooms show the existence of an out-of-time world, with its strict division between royal and crew areas; its decoration based on British 1950s' standards, hardly ever modernised through the years; the pomp and circumstance of protocol, etc. The image of this ship sailing in open sea becomes the best metaphor of what the monarchy means in today's world: a representation of a tiny society of masters and servants held up by the artifice of ancient traditions completely unaware of the evolution of modern society. May 68 didn't pop in here, neither did the sexual revolution, nor the oil crisis, nor the IKEA revolution, of course.

Grupo de Expertos Solynieve, the musical project of Jota, the leader of Los Planetas, together with other ex-members of this and other Granada-based bands, have put it blunt: "The Queen of England is a concept that I find really hard to take". The situation in which a modern country still hosts the anachronism of the monarchy deserves no less than these surrealistic lyrics in which The Queen of England, her mum and grandchildren get all mixed up with the Spanish town of Talavera de la Reina (literally, The Queen's Talavera) in a hilarious, absurd British-andalusian turn sung with a beautiful southern Spanish accent. The chorus leaves an open question that no-one has ever dared to answer: "Where does the Queen of England's Talavera lie?"

Enlaces/Links:
Página web oficial:  http://grupodexpertosolynieve.com/
Grupo de Expertos Solynieve en Myspace