"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor."
"Music is synonym of freedom, of playing what you want and how you want, as long as it's good and made with passion. Let music be love's food."
Kurt Cobain (1967-1994)

sábado, 11 de diciembre de 2010

Arreglando el mundo (Julie Andrews - Crazy World)

LXXI
"Just when I believe your heart's getting warmer, you're cold and you're cruel"

CRAZY WORLD
Henry Mancini/Leslie Bricusse
Victor/Victoria Original Sountrack
Rhino/Wea/Sony Music
1982

(ENGLISH AFTER THE JUMP) Dentro de poco comenzaremos el casi imprescindible ritual de comidas y cenas más o menos festivas con las que supuestamente celebramos ese espíritu de bondad, solidaridad y fraternidad que a todos sin excepción nos invade en estas fechas. Llenos de sentida ilusión por el acontecimiento asistiremos a reuniones de confraternización con nuestros compañeros de trabajo, con los que nos llevamos maravillosamente bien y a los cuales no queremos perder de vista ni un minuto, por ello acabaremos el festín con una larga sobremesa donde no falten cafés, licores varios y risas encadenadas con ese jolgorio típico de la camaradería entre iguales.

Si tal estampa pinta para nuestros amados compañeros de faena, ya ni te cuento la explosión de felicidad en las repetidas comidas y cenas familiares, donde -regalos de por medio- daremos rienda suelta a nuestro repertorio de chistes y recordaremos con alegría tal y cual anécdota de cuando éramos pequeños. La vida nos regala estos momentos para poder sobrellevar la pesada carga de problemas con los que el día a día nos amenaza. ¡Viva la Navidad!

Pero no, tal dicha no será posible porque es muy probable que vayamos arrastrados a estos eventos; que no nos hagan ni puta gracia los chistes del memo de nuestro compañero que parece que ha estado el año entero estudiándoselos a juzgar por la poca predisposición que ha tenido durante meses para mostrar una mueca sonriente; que las anécdotas infantiles se repetirán, como el año anterior y, para colmo de males, beberás más de la cuenta y tu estómago -cada vez menos preparado para aceptar según qué alimentos- se rebelará durante los días posteriores. Además, ¿saben ustedes cuáles van a ser las conversaciones alrededor de la mesa? Empiecen por el tema que quieran, que siempre acabaremos hablando del gobierno, y tras tratar un buen rato de los controladores de AENA, pasaremos a lo mal que está el mundo y a nuestras infalibles recetas sobre cómo arreglarlo. Y uno ya empieza a estar harto de tantas opiniones. Tan harto, que casi me aburren hasta las mías propias. Sobre todo en Navidad.

Frente a este panorama de hastío y descreimiento, cuánta gente no cambiaría la jarana frente a una mesa por un vaso de whisky frente al televisor, una mantita a los pies y una buena película que nos reconcilie con el mundo y nos deje en la cara esa extraña pero reconfortante expresión provocada por la risa y el constante movimiento de mandíbula que esta conlleva. Yo me pido Victor o Victoria. En esta película se juntan el descomunal talento de ese músico con letras mayúsculas que es Henry Mancini, la maestría en la dirección de un Blake Edwards en estado de gracia y la emocionante voz de Julie Andrews. El cuarto en discordia es el letrista Leslie Bricusse, probablemente el eslabón que cierra este círculo mágico. En el clip que aquí mostramos se sintetiza lo que para mí es la felicidad. Blake Edwards da una vuelta entera con su cámara a ese mundo lleno de contradicciones que representa el personaje de Julie Andrews, quien a su vez, proclama a los cuatro vientos cómo lo ama.


Pues así me quiero sentir yo. Aunque no me guste lo que me han regalado y a mi jefe no se le haya pasado por la cabeza pagarnos la cena.

Soon we will begin with the unescapable ritual of company and family gatherings with which we will celebrate the spirit of kindness, solidarity and fraternity that we all are supposed to cherish this time of year. Filled with heartfelt enthusiasm for the event, we will attend meetings of fraternization with our colleagues, with whom we get wonderfully well and we do not want to stop sharing our time for a minute, so we will end the feast happily chatting around the table, holding our glasses of spirits and laughing out loud in the way old comrades do.

If such a picture is painted for our beloved fellow workers, no need to tell you of the explosion of happiness in the numerous meals and family dinners, where -between gift and gift- we will give free rein to our repertoire of jokes and remember with joy this and that story when we were young. Life gives us these moments to overcome the heavy burden of problems that threaten us daily. Up with Christmas!


But no, this will not be possible because it is very likely that we  are dragged to these events, our silly workmate's jokes -who
for months has been unable to pull the smallest smiling face and seems to have been the whole year learning them by heart- won't be funny at all, our childhood stories will sound too old and, worst of all, we will drink  far too much and our stomach, increasingly less prepared to accept certain foods will rebel for days. Also, do you know what will the conversations around the table be about ? Begin with the topic you like, they always end up talking about the government, how bad the world is going and about our foolproof recipes on how to fix it. And I am starting to be tired of so many opinions. So sick that I'm almost bored about my own. Especially at Christmas.


Against this background of disgust and disbelief, who would not change the revelry at a table for a glass of whisky in front of the TV, a blanket at our feet and a good movie to reconcile ourselves with the world which can leave  that strange but comforting expression
in our faces caused by the laughter and its constant movement of our jaws. I choose Victor/Victoria. In this film the enormous talent of Henry Mancini meets the Blake Edward's expertise in the direction and the exciting and charming voice of Julie Andrews. The fourth member in the party is lyricist Leslie Bricusse, probably the link that closes the magic circle. The clip featuring here is a summary of what I call happiness. Blake Edwards makes a circular shot around this world full of contradictions that represents the character of Julie Andrews, who in turn, proclaims out and loud how much she loves it.


That's the way I like to feel, although I do not like the present I'm given or the idea of paying us the dinner never crosses my boss's mind.

Enlaces/Links:
Julie Andrews's Tribute page: www.julieandrewsonline.com
Henry Mancini's official page: www.henrymancini.com
Leslie Bricusse's official page: www.lesliebricusse.com