"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor."
"Music is synonym of freedom, of playing what you want and how you want, as long as it's good and made with passion. Let music be love's food."
Kurt Cobain (1967-1994)

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jueves, 1 de octubre de 2015

In crescendo a fortissimo (The Maccabees - Something Like Happiness)

CXCVI
"You just know
When you know
You just know
You got somewhere to go
When you go"

SOMETHING LIKE HAPPINESS
The Maccabees
Marks To Prove It
Communion Records
2015

"¡Muy bien!¡Fenomenal!¡Estás que te sales!". Lo dijo con los ojos bien abiertos y una sonrisa de oreja a oreja. Mi pecho se infló como un globo y solté el aire que había contenido durante 38 larguísimos segundos de un solo golpe. Era consciente de que me había equivocado en dos o tres ocasiones, por eso, y a pesar de sus ánimos, me llené de rabia positiva y sin mirarla contesté: "¡una vez más!". Así fue como conseguí ejecutar la pieza sin errores y, esta vez, tras soltar de nuevo el aire casi se me cae una lágrima. No es más que una pieza infantil titulada Walk To School, por ahora no puedo adentrarme en contenidos más complejos, pero suena bella en mis dedos, porque soy yo quien hace sonar el piano, porque ahora siento que se está cumpliendo un sueño.

Mi profe es joven, muy joven, pero sabe enseñar. Y el caso es que solo da ánimos, refuerza a su alumno de 47 años como si se tratara de uno de siete, le falta darme palmaditas en la espalda, pero funciona, ya lo creo que funciona. Y lo hace en dos direcciones. Primero, me transmite positividad y confianza ante un ejercicio duro, como es el de transformar mis dedos de unas extremidades agarrotadas y desprovistas de agilidad en unas extensiones de mi cuerpo con sensibilidad y sentido de la armonía. Por otra parte, me coloca en el lugar del educando, cosa que todo educador debería experimentar cada cierto tiempo, porque solo siendo alumno puedes tomar conciencia de lo difícil que resulta aprender ciertas cosas y cómo tus maestros y lo que hagan contigo puede ser determinante en tu evolución.

Y ¿a estas alturas te pones a aprender a tocar el piano? Es que era a estas alturas cuando tocaba, tan solo había que estar atentos a las señales. No todos los días te plantifican una academia de música debajo de tu casa. Es entonces cuando recuerdas que tu sobrino tenía un teclado Yamaha que no usaba y que convenientemente canjeas por una mesa de escritorio que ya te estorbaba en casa. Lo demás es disfrutar cada semana de hallazgos y descubrimientos, de sorprenderte de tus habilidades ocultas sin arrepentirte de no haber empezado antes, porque si lo piensas, tienes por delante tiempo suficiente para hacer del instrumento un compañero de esos que no te abandonan en toda la vida.

Este es un blog bastante ecléctico, y muchos esperaréis una pieza de piano para ilustrar esta entrada. Ya hablé de mi pasión por este instrumento hace tiempo en un artículo sobre Goldmund y más recientemente en otro sobre Keith Jarrett o Nils Frahm, por lo que ahora me inclino por subrayar mi transición a algo parecido a la felicidad con un tema de mis adorados The Maccabees, ese que dice cosas como que "el cielo prohíbe las oportunidades perdidas". Solo por este verso ya se han ganado el derecho de aparecer en esta humilde aunque pasional bitácora precisamente en el momento en el que la vida comienza a ponerse vibrante.


The Maccabees' official site: www.themaccabees.co.uk
The Maccabees on: Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Spotify, iTunes

jueves, 28 de agosto de 2014

Improvised steps (Keith Jarrett - The Köln Concert, Part I)

CLXXXII 
(...) 


THE KÖLN CONCERT, PART I 
Keith Jarrett 
The Köln Concert 
ECM 
1975

(ENGLISH AHEAD) No hace falta ser un apasionado del jazz para sentirte transportado, ni siquiera ser un fan de la música clásica para conmoverse. No hay que ser un aficionado a la música de piano para apreciar su magia. Y yo solo me siento feliz de considerarme una de las millones de personas que sienten reconfortadas cada vez que escuchan esta obra maestra.

La famosa improvisación de Keith Jarrett comienza con un piano suave y agradable que va pasando de romántico a triste cada par de notas, haciendo casi imposible anticipar lo que viene a continuación. La pieza de 26 minutos, a la vez que el resto del concierto, recrean mucho más que el estado de ánimo de un pianista en media hora. Sus constates idas y venidas atrapan tus recuerdos y desatan una cascada de emociones sea cuando sea que lo estés escuchando. Esta música se convierte en parte de ti como lo son las partes de tu vida que la pieza evoca. Algunos de los caminos de aquella son igual de improvisados, la senda que tienes enfrente es a veces igual de impredecible, pero entre los momentos confusos y los ratos de júbilo, siempre hay un par de acordes inesperados que me provocan una reconfortante sonrisa en la cara.

Cada poco tiempo a todos nos toca improvisar, sentarnos en nuestro taburete frente al piano, mirar fijamente el teclado y comenzar a tocar esa melodía que te acaba de venir a la cabeza. Puede que tengamos que pensar unos segundos hasta decidir qué tecla va a ser la primera en sonar, pero no tenemos ni idea de cómo va a acabar la pieza. Nuestro único compromiso es no dejar nunca de tocar.

You don't have to like jazz to feel transported, not even be a classical music fan to feel moved. You don't particularly need to be fond of piano music to appreciate the magic in it. I just consider myself happy to be part of the millions of people who get uplifting emotions every time they listen to this masterpice. 

This improvised work by Keith Jarrett starts with some gentle pianowork that swifts from romantic to sad every two notes, making it hard to anticipate what will come next. The 26-minute-long piece -and the whole concert as well- recreate much more than a particular half-an-hour state of mind of a particular piano player. Its constant ups and downs trap your memory and trigger off a waterfall of emotions no matter when you are listening to it. All in all, the whole track becomes part of you just as the bits of life it recalls are. Some of our paths are just as improvised, the way ahead is just as unpredictable, but inbetween confused times and joyful spells, there's always a couple of unexpected notes that pull a comforting grin on my face.

Every now and then we all have to improvise, sit on our stools, face the keyboard and start playing a newly thought tune. We may have a few seconds to decide which keys to play first, but we have no idea how the tune will end. The only commitment is never to stop playing.




LINKS:
Keith Jarrett unofficial: www.keithjarrett.org