"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión. Que la música sea el alimento del amor."
"Music is synonym of freedom, of playing what you want and how you want, as long as it's good and made with passion. Let music be love's food."
Kurt Cobain (1967-1994)

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lunes, 15 de junio de 2015

Cuando tienen que pasar (Mist - Heartache)

CLXXXV
"All I've got to do is
Find somebody else
Someone with a different style.
Send all disappointment straight to hell
And carry on with a smile"

HEARTACHE
Mist
The Loop Of Love
Skipping Records
2015

Llevo ya unos meses recibiendo consejos, comentarios, ánimos de parte de gente cercana a mí a cuenta de mi presente situación emocional. No es nada que no le haya pasado antes al más común de los mortales, pero bueno, estaréis de acuerdo conmigo en que uno no siente las mismas cosas cuando es el protagonista de la historia que cuando es el espectador. Entre estos consejos, que siempre he recibido agradecido, se han colado unas cuantas frases que de manera reiterada han pronunciado personas distintas entre las cuales no hay ninguna relación, y además viven a cientos de kilómetros unas de las otras. Son frases que no las había oído por primera vez, pero sí es la primera vez que soy el destinatario de las mismas, y es ahora cuando realmente tienen significado. "Escucha a tu corazón", "vive para ti", "disfruta de cada momento"... frases simples de apenas tres o cuatro palabras que contienen toda una filosofía de vida en sí mismas que de entrada se me antojaban difíciles de seguir, no porque no creyera en ellas, sino porque notaba que con la sola voluntad de llevarlas a cabo conseguía pocos avances.

Mientras sigo empecinado en seguir esos sabios consejos, hay otra frase que me persigue casi desde el primer momento y diría que es la más... ¿inquietante? Es esa que dice algo así como "las cosas pasan cuando tienen que pasar". Como yo pienso a bote pronto siempre en imágenes, la primera que brotó de mi mente fue la de un banco, primero vacío y luego ya conmigo de inquilino. Y una palabra: esperar. El binomio banco-esperar se me antojaba de entrada muy poco atractivo, a pesar de que siempre me he considerado una persona paciente, pero algo había en ella que me hacía desconfiar. Me preguntaba: si todo el mundo espera a que pasen las cosas y nadie hace nada por que pasen acabaremos todos convertidos en frías estatuas sentadas en el banco. Así que, como todos los consejos, una vez pasados por nuestra thermomix emocional y reconvertidos en una receta personalizada, me decidí a dejar libre el banco y a buscar exactamente lo que quería. Good effort! (buen intento), como dicen los anglosajones, pero feeble attempt (desafortunado intento), que también. Por suerte, los fracasos enseñan casi más que los éxitos, así que me volví al banco seguro de que había una buena razón para seguir esperando. Pero había un error de concepto. El banco no está anclado en el parque, se mueve, se pliega y va contigo, te deja sentarte mientras caminas y observar lo que ocurre a tu alrededor. A veces lo dejas quieto y das una vuelta por el nuevo vecindario, conoces sus edificios, entras en sus tiendas, dices hola a sus habitantes. Si te gusta, repites la ceremonia varias veces, hasta que te sientes cómodo con todo lo que te rodea. De repente, un día compras una rosa en una floristería porque te gustó su olor, te gustó tanto que tu gesto de felicidad no pasó desapercibido para quien estaba tras el mostrador. Lo haces varias veces hasta que decides llevarte el banco a otro parque, y vuelta a empezar.

Pues bien, sacando mi banco a pasear, esta vez fui a parar casi por azar a una terraza de un séptimo piso en un día agradablemente desapacible donde se congregaba un pequeño grupo de personas dispuestas a escuchar a Rick Treffers, alter ego de El Turista Optimista y alma mater de la banda Mist, en un concierto íntimo, desenchufado y amistoso. La lluvia hizo trasladar el concierto de la terraza al salón, pero eso no desbarató para nada los planes, así que Rick cogió su guitarra y empezó a desmenuzar los temas de su nuevo disco con Mist titulado The Loop Of Love. Enseguida pude ver que había algo en esos temas que me iba a enganchar. Musicalmente situado a medio camino entre el soft-rock de Josh Rouse (con el que coincide en que ambos han fijado su residencia en Valencia) y el folk intimista de Nick Garrie, Rick tiene una admirable facilidad para componer melodías que conectan directamente con los sentidos, acompañándolas de su cálida voz, que no está exenta de matices. Y se cumplió aquella máxima que dice que una canción funciona si funciona en acústico. En su nuevo disco Rick trata de cómo el amor nos mete en un bucle y trastoca nuestras vidas de tal forma que se hace impredecible al levantarse por la mañana si nuestro humor va a ser melancólico y mirará hacia el pasado o si por el contrario nos despertaremos optimistas por lo que vendrá. Mejor que os lo describa él mismo: "The Loop of Love musicalmente sigue la línea de los álbumes anteriores We Should Have Been Stars, Bye Bye y Period. Un paisaje sonoro 'onírico' y canciones con melodía, calidez, textura e intimidad, en una mezcla de nostalgia, optimismo romántico, deseo y melancolía. Las letras de los 14 temas son bastante directas e íntimas, girando alrededor del amor y el intento de pasar página. Empezar con algo nuevo y salir del bucle. Y entrar en él. Un vaivén: The Loop of Love."

Entre tantos temas, no es casualidad que me haya fijado en uno cuya letra está cargada de sentimientos y de deseos, de vueltas al pasado y de miradas al futuro. Y, entre medias, la vivencia del momento presente. Una bellísima canción que parte de un corazón destrozado que se va recomponiendo a fuerza de vida y de ganas de sonreír a esa misma vida que se empecina en seguir en bucle. Recibí este regalo inesperado de un desconocido cuando tenía que pasar, pasó cuando tuvo que pasar porque decidí sacar a mi banco de paseo en lugar de quedarme en casa. Este es el concepto que me vale. Así que, tras alimentarme de buenas viandas que el perfecto anfitrión sirvió y de la agradable conversación con varios asistentes y con el propio Rick, abandoné la plaza con un par de discos y una rosa en forma de canción.

BUCLE 1 (onírico)
Al día siguiente, pronto, sonó el timbre de la casa del dueño del banco plegable y al abrir la puerta halló un ramo de rosas, enorme, con una tarjeta de la floristería del primer barrio que había visitado, aquella en la cual compró la primera y más perfumada rosa. Al reverso, una frase: "te guardé una rosa por cada día que no pasaste por la tienda, hasta que di con tu casa". La mayor parte de las veces el gesto más involuntario provoca que las cosas, definitiva e inesperadamente, pasen. 


Mist's official page on Bandcamp
Other sites: Twitter, Facebook, Youtube
Rick Treffers' official page: www.ricktreffers.com

domingo, 6 de febrero de 2011

El Síndrome de Calimero (Josh Rouse - Quiet Town)

LXXIX
"This is the life I want to live in a quiet town"

QUIET TOWN
Josh Rouse
Subtítulo
Nettwerk Records/Bedroom Classics
2006

(ENGLISH AHEAD) "Te digo que esta canción es una maravilla, y este tío es un crack". Le dije a mi amigo Luis que se comprara el disco sin escucharlo, que me hiciera caso a mí y no a la horripilante portada. Siguió mi consejo y a los dos meses ya lo estaba escuchando en directo en Valencia. Es asombroso como algunos artistas consiguen engancharte desde los primeros acordes y ya no hay quien te los toque. El hecho de haber participado en el descubrimiento de un artista desconocido a un amigo me hace sentir bien. Porque la música, además de para escucharla, es para compartirla. Por eso cuando descubres a alguien que conoce a esa banda que nadie escucha y que a ti te vuelve loco, sientes que el mundo se hace un poco más pequeño y comienzas a superar tu complejo de Calimero (léase, tener la sensación de que eres un incompredido)

Pues parece ser que Josh Rouse ha convencido a mucha más gente, pero no ha sido porque la calidad de una de sus canciones se ha abierto camino entre la espesura hasta brillar por sí misma y por mérito propio. El proceso es menos idílico. Por desgracia, se ha cumplido el axioma que me hizo empezar a escribir este blog: sólo prestamos atención a aquello que nos meten en la cabeza a presión y de manera machacona todos los días. Los publicistas, que nunca hacen nada sin motivo, han sabido bucear desde hace unos años entre la inmensidad del mundo indie para rescatar temas y artistas que, de otra manera, nunca serían conocidos por el gran público. Aunque no persiguen promocionar a ningún artista en concreto, sí son conscientes de que el público siempre responde ante lo nuevo. Ahora bien, ¡qué perversa conclusión ante este hecho! Si una marca importante no te escoge como banda sonora de tu anuncio, ya puedes ser Beethoven, que puede que no te comas una rosca. Triste.

Por cierto, acabo de venir de ver la última película de Daniel Sánchez-Arévalo, Primos. No me ha gustado mucho. Pero tiene dos aciertos; ¿adivinan ustedes qué canción abre y cierra el film?


"I'm telling you this song is brilliant and the guy is just amazing". I urged my friend Luis to buy the album without a previous listening or paying any attention to the horrible cover. He followed my advice and two months later he was enjoying one of his concerts in Valencia. It's astonishing the way how some artists just get hold of you never to release you. The fact of helping someone discover an unknown artist makes you feel good. Because music is not only for listening to, but also for sharing. That's why, when you come across someone who knows this or that band that nobody ever listens to, it feels like the world is a bit smaller and you start to get rid of your Calimero complex (that's to say, the feeling of lacking in understanding, as the old cartoon character used to feel constantly)

It looks like Josh Rouse has convinced a good number of people, but unfortunately not due to his ability of composing beautiful, good quality songs. The 2006 track Quiet Town was little known in Spain until it became the soundtrack of a TV advertisement of a big electricity company. Publicists have been diving in the waters of indie music for a long time, trying to come up with new tunes, unheard by the general public, to achieve added value to the product or the brand. The aim is not to promote the artist, but they are convinced of what the audiences appreciate. Which leads us to a wicked conclusion: if you are not chosen to be the soundtrack of a company's advertising campaign, no matter if you're called Ludwig van Beethoven; you'll go on being no-one. Sad, isn't it?

By the way, I just came back from the movies. I've see the last picture by Spanish director Daniel Sánchez Arévalo. The film is called Primos, and I didn't like it very much. Nevertheless, there's two wise moves. Guess what song opens and closes the film?

Enlaces/Links:
Josh Rouse's official website: www.joshrouse.com